Concertar visita a la Iglesia

Un cielo de madera y oro

De las dieciséis paradas de la ruta, casi todas muestran policromías: el rojo bermellón, el azul, el blanco de cal que convertía cada tablero en un campo para la decoración pintada. En Santa Colomba de las Carabias no hay nada de eso. Y precisamente por eso esta armadura enseña algo que las más ricas ocultan: la lógica estructural del lazo.

Sin color que distraiga, la geometría de las ruedas de diez puntas se lee con una claridad que cuesta encontrar en otras iglesias. El trazado, los ensambles, la proporción entre los paños: todo visible, sin intermediario. Los mocárabes dorados no compiten con un fondo pintado – destacan solos, sobre la madera. Es una armadura que se puede estudiar además de contemplar.

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