Siglo XVI
SAN CRISTÓBAL
DE ENTREVIÑAS
Renacimiento
Llegó a España con fuerza, pero el poso de la tradición mudéjar era demasiado sólido como para diluirse deprisa. En la armadura de la nave de San Cristóbal de Entreviñas, ambos estilos conviven en un mismo techo.
Iglesia de San Cristóbal
Armadura de cubierta · Nave · Segunda mitad del siglo XVI
El almizate – el paño horizontal superior – se decora con artesones hexagonales que recuerdan directamente a los diseños del italiano Sebastiano Serlio en el libro IV de su tratado de arquitectura. Es Renacimiento puro: orden clásico, geometría contenida, sin color añadido.
Pero los paños inclinados cuentan otra historia. Allí, los carpinteros recurrieron a una lacería derivada de ruedas de lazo de ocho puntas, la herencia directa de la carpintería mudéjar que llevaba siglos cubriéndose de estrellas. La ausencia de policromías es la única concesión al nuevo gusto. Todo lo demás – la estructura, el trazado, la técnica – sigue siendo el oficio de siempre.
Lo que el visitante ve mirando arriba
La experiencia de estar bajo esta armadura tiene algo de manual de historia del arte. En el almizate, los artesones hexagonales son geometría pura, contenida, clásica: el orden que Italia puso de moda en el siglo XVI y que los carpinteros españoles incorporaron sin abandonar sus herramientas ni sus técnicas.
Basta bajar la mirada hacia los faldones para que el tiempo retroceda. Allí la lacería de ocho puntas ocupa cada paño con la misma lógica que llevaba siglos organizando los techos de madera de la Península. No hay ruptura entre los dos estilos: hay diálogo. El almizate habla renacentista. Los faldones hablan mudéjar.
El techo, en conjunto, habla de un momento en que nadie había decidido todavía qué era más moderno.
San Cristóbal de Entreviñas
DONDE NOS
UBICAMOS
Zamora
Iglesia parroquial en el casco urbano.











